25.12.19

Taming Gaming

Los juegos son una gran medio para conocer nuestra personalidad y las actitudes que tenemos al solucionar problemas. Creo que es especialmente cierto cuando jugamos en seriedad. Tomo el ajedrez, por ejemplo, porque la mayoría de las lecciones en este juego tienen que ver con limitaciones en mi carácter, y me recuerdan sobre lo difícil que es corregirse a uno mismo.

Una de las más importantes lecciones que aprendí, y sobre lo que escribí hace poco es sobre no tomar decisiones de forma impulsiva, algo que me enseñó mi maestro de ajedrez a los doce años. La verdad es que a menudo fracaso rotundamente, aunque siendo sinceros, no es fácil para nadie: mi maestro murió hace pocos años durante un asalto por tomar una decisión insensata ante el asaltante. La vida es irónica.

Otra lección importante ha sido sobre saber cuándo rendirse. Recientemente, me aconsejaron a jugar "mientras te divirtás. El objetivo del juego es disfrutarlo". Sin embargo, no estoy cien por ciento de acuerdo. Sí, debemos disfrutarlo, pero también practicamos porque queremos ser mejores; mejorar implica corregirse, y aprender a recibir enseñanza y corrección, lo cual es una de las cosas más difíciles que existen. Pero bueno, si en algo estamos de acuerdo es en que la vida y los juegos pueden llevar el nivel de dificultad que querramos. Así también son las recompensas.

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