25.12.19

Aprender a medias

Siguiendo con el tema de los juegos, este año escribí algo que me ha servido mucho para meditar en los últimos días sobre cómo muchas veces nuestras malas decisiones nos hacen destinar un juego al fracaso.

En este tema, encontré una aplicación algo extraña: el speedrunning, que he hecho esporádicamente para Celeste. Hace poco, un amigo me hizo notar un vicio en mi práctica que me dejó pensando: "estás practicando mucho del inicio porque no sentís satisfecho con menos que la perfección. Si le das la oportunidad a otros cuartos del juego medio y el final, vas a poder tener un juego más balanceado".

Pues sin duda tenía razón, porque comencé a pensar en otra experiencia similar, la de tocar al piano, y de cuántas veces inicié procesos para aprenderme piezas que nunca terminé, ya que me quedé enfocado en las secciones con las que no estaba satisfecho. En otros ámbitos de aprendizaje más caóticos donde el objetivo es divertirme, nunca me he enfocado en el orden. Pero no es fácil cuando mi objetivo es ser mejor.

Ahora mis reglas en este proceso son:
  1. Tomar un proceso y dividirlo en partes; enfocarme en una a la vez.
  2. Tomar las cosas en serio, pero permitirme cometer errores.
  3. Aprender a divertirme con disciplina.
Gracias a esto, logré el lugar 317. Estoy verde, lo sé, pero me estoy divirtiendo.

Taming Gaming

Los juegos son una gran medio para conocer nuestra personalidad y las actitudes que tenemos al solucionar problemas. Creo que es especialmente cierto cuando jugamos en seriedad. Tomo el ajedrez, por ejemplo, porque la mayoría de las lecciones en este juego tienen que ver con limitaciones en mi carácter, y me recuerdan sobre lo difícil que es corregirse a uno mismo.

Una de las más importantes lecciones que aprendí, y sobre lo que escribí hace poco es sobre no tomar decisiones de forma impulsiva, algo que me enseñó mi maestro de ajedrez a los doce años. La verdad es que a menudo fracaso rotundamente, aunque siendo sinceros, no es fácil para nadie: mi maestro murió hace pocos años durante un asalto por tomar una decisión insensata ante el asaltante. La vida es irónica.

Otra lección importante ha sido sobre saber cuándo rendirse. Recientemente, me aconsejaron a jugar "mientras te divirtás. El objetivo del juego es disfrutarlo". Sin embargo, no estoy cien por ciento de acuerdo. Sí, debemos disfrutarlo, pero también practicamos porque queremos ser mejores; mejorar implica corregirse, y aprender a recibir enseñanza y corrección, lo cual es una de las cosas más difíciles que existen. Pero bueno, si en algo estamos de acuerdo es en que la vida y los juegos pueden llevar el nivel de dificultad que querramos. Así también son las recompensas.