1.10.19

Enfoque

No es difícil enamorarse de una buena idea; no es difícil tampoco enamorarse de cientos de ellas. Especialmente en nuestra era en la que no solamente vienen a nosotros de nuestra interacción con otros sino que vienen a nuestro encuentro en grupo, o una tras otra. Como cuando se está en un museo grande y sabemos que el día se acabará sin que podamos verlas todas.

No es malo, eso. Esa ejercicio de verlo todo, lo más rápido posible, ayuda  encontrar los límites de las ideas y expresiones. Pero muchas veces, vale la pena concentrarse en una sola cosa. Es sentarse y dejarse llevar hasta donde la idea nos tome. Podría ser como ir a un lugar desconocido y dejar que nos guíen. Otras veces, es como caminar por lugares cotidianos y enseñárselos a alguien nuevo. Otras veces, es ambos a la vez.

Lo mejor no siempre es aceptar todas las a la vez, sino explorar todo a la vez a través de una sola.

No hay comentarios :