31.3.18

Nunca-pierde

Casi, pero casi nunca escribo sobre fútbol. Primero, porque con el tiempo me hice ateo de él, y segundo, porque cuando lo veo, no dejo de pensar en lo poco que aprendí sobre él. Pero una cosa que sí quiero analizar usando al fútbol como punto de partida, es el cambio en el modo en el que la gente va disfrutando la competitividad a lo largo de los años.

Claro está que si el deporte no tuviera dinero, no sería lo que es. Pero lo sorprendente, es que hoy en día es capaz de tenerlo todo para los que pueden pagarlo: talento interminable, recursos ilimitados, una máquina gigante de propaganda y por sobre todo, la capacidad de nunca perder.

Este último me hace pensar: ¿Cómo es posible no perder? ¿Qué puedo pensar de futbolistas insuperables y cómo puedo confiar en la ilusión de la invincibilidad? Me gustaría poder identificarme con ellos, pero me parece que no hay modo de hacerlo.

Lo que sí preocupa, es la implicación social de una ilusión de este tipo: la perfección, que nos lleva a la improbabilidad y a su vez a la incapacidad de perder. Otro ejemplo de esta vía es Magnus Carlsen, el robot mágico que nunca parece perder al ajedrez, pero que no sabe lidiar con la frustación. Pero claro, esto no se limita a los deportes, sino que a muchas otras áreas como los negocios y la creatividad, que son muy competitivas hoy en día. 

¿Cómo vamos a vivir vidas reales si lo ejemplos de vida de muchos son invencibles? El fracaso no es lo peor que nos pueda pasar, después de todo.

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