22.5.17

La espera

Todos hemos tenido que esperar algo en algún momento de nuestras vidas, y sabemos que la experiencia puede tornarse de dos maneras. La primera es cuando esperamos algo que en cierta manera ya conocemos, como la nota de un examen o la regañada de nuestras vidas. La segunda es un poco más complicada, porque podemos esperar algo que no entendemos o conocemos, y que no sabemos cuándo va a llegar. Puesto en perspectiva, si esperamos algo que no sabemos qué es, y que puede llegar en el momento menos esperado, entonces no estamos realmente esperando nada especial en término de lo físico, sino que, de forma más confusa, esperamos una experiencia o algo que puede medirse solo en el mundo de lo existencial.

Ahora, sabiendo eso, quizá la espera pasaría de preocuparnos por eso que llega, a preguntarnos qué es lo que queremos que llegue. Claro, eso lo hace más complicado, pues sabemos que si no escogemos eso que vamos a desear, no podemos nunca esperar que seamos satisfechos, así como pasa con la persona que nunca puede ponerse de acuerdo sobre adónde ir a comer tras múltiples intentos de convencerla con opciones. Para solucionar esto hay dos opciones: una es reducir las opciones o llegar al punto de la imposición, y la otra es depertar el apetito para inducir alguna opción de las disponibles.

Y es que es muy difícil escoger si no hemos descubierto lo que llama nuestro interés.

9.5.17

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Será que tal vez, solamente tal vez, el verdadero espíritu de aventura inicia cuando dejamos de hacer y responder preguntas. No más qué, cómo ni por qué, sino que más aquís y ahoras.