2.7.16

Error

Lo que temo más no es al fracaso de mis esfuerzos, sino a la futilidad de mis motivos. ¿Quién podría pues, decirme que lo que hago lo hago por una razón? ¿Cómo podría saber del propósito eterno de aquello que se detuvo a medias? Lo único que queda es un instante eterno, suspendido en la cuerda que se curva con el peso de mis preguntas.

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