22.2.16

Seiko

Recuerdo que el papá de uno de mis amigos de infancia, muy querido, manejaba taxis para visitantes y turistas internacionales. De vez en cuando llegaba y nos enseñaba cosas interesantes que dejaban en su taxi, en una época en la que no existía el Internet. Una vez llegó y nos enseñó un reloj Seiko Pepsi increíble, con funciones súper especiales que en los años 90 eran imposibles de creer para niños de ocho años. Recuerdo que jugamos por horas con él, y su padre lo tomó, y le dijo a mi amigo: "Si aprendés a leer el reloj, te lo regalo".

Tengo que admitir que sentí cierta molestia al escuchar eso. No dejaba de pensar en que darle un reloj tan valioso a un niño era una pérdida de dinero, pero la verdad es que fuera de la burrada de uno como niño y la envidia y esas cosas tontas, algo de confirmación tuve cuando a las semanas vi el reloj tirado y abierto por completo. ¡Lo mató! No podría decir que yo le hubiera dado un final menos trágico, pero creo que es una lección de vida que nunca se me olvida: no solo debemos ser capaces de utilizar las cosas que recibimos, sino también a valorarlas y cuidarlas. Hay cosas en nuestras vidas que son tan valiosas sin que las reconozcamos, pero que tratamos como si fueran desechables; no sería sorprendente reconocer que mientras no sepamos mantener las cosas por lo que valen, todavía no estemos listos para recibirlas.

21.2.16

Fake Stewardship

Oh my, think of all the love spared for the sake of pain. But think of all the love songs lost within the shelves of inanity and safety.

"This is the last time we will ever bleed to feel alive."

7.2.16

Frágil

Es bastante irónico pensar que esta gema vino de alguien que se encontraría repentinamente en una cama de hospital un par de días después:

"Es increíble pensar en lo frágil que es el ser humano: nos vemos tranquilos y capaces en nuestra vida diaria, pero cuando las situaciones cambian y nuestro bienestar se corrompe vemos una faceta diferente de lo que somos".

La implicación filosófica de esto puede ir en muchas direcciones, pero personalmente creo que si hay una razón de ser para el dolor, la enfermedad, el enojo, la tristeza y el mal en general, es para legitimar nuestra identidad. Ojalá que realmente llegue ese momento final de la historia en el que por última vez tengamos que sangrar para sentirnos vivos.