15.9.13

De vuelta, de vuelta

Es chistoso cómo algunas cosas no cambian. [1] [2]

Otras sí, como el tiempo de descanso. Ahora que trabajo, siento que no extraño la universidad en el sentido de que juego más, hago más cosas, veo más a mis amigos (irónicamente), gozo más y paso ocupado por gusto propio. Finalmente puedo decir que tanto año de sufrimiento está dando fruto.

Y por sobre todo, de que parecería que me encanta lo que hago.

O bueno, ni tanto.

O quizá sí.

O no.

Meh. 

14.9.13

Inteligencia ciudadana en El Salvador


Mientras que en muchos otros países de la región existen remanentes reconocibles de la cultura precolombina, El Salvador ha sufrido de una de las mayores destrucciones sistemáticas de las prácticas colaborativas durante su historia reciente. Algunos de los atropellos de este tipo son: la abolición de tierras comunales que dio lugar a una insurrección y matanza de aproximadamente 20-30 mil campesinos en 1932, la implementación de un movimiento económico que requiere un movimiento migratorio continuo hacia las ciudades que lleva a la disolución de comunidades históricas y la relegación geográfica de las zonas rurales. Ls vestigios de vida comunitaria son observables en la tradición social pero son difíciles de reconocer.

Sin embargo, la comunidad rural del siglo XXI no existe en el campo, porque el campo se fue a la ciudad. Es decir, así como la ciudad no se compone de edificios, la zona rural, el campo comprende la designación de un espacio, mientras que el campesino transmuta su estilo de vida. El descuido del agro y la explosión de los servicios como motor económico en lugar de la industria y la agricultura han dado cabida a un tipo de campesino conectado con la realidad social y tecnológica de las urbes, y que ha desequilibrado la ruralidad como un concepto que comprende diversidad. Por ejemplo, El Salvador es un país con más celulares que personas viviendo en el territorio (7.7 millones para 6.2 millones de personas en el 2009), mientras que las producciones agropecuarias son cada vez más escasas.

Dentro del ámbito tradicional, las comunidades poseen organizaciones locales. El modelo bajo el cual las comunidades rurales se organizaban data de los movimientos sociales organizados por la izquierda durante el último siglo (basados a su vez en las débiles estructuras sociales indígenas) y hoy en día son promovidos como un eje necesario para el desarrollo local más que por interés o inclinacion ideológica. Estas organizaciones por sí solas sirven principalmente para mantener la identidad y cohesión de las comunidades, lo cual permite la intervención interna o por parte de otras organizaciones, además de servir como representación frente a instituciones gubernamentales.

Existen algunos movimientos autónomos por parte de las comunidades para recrear una identidad social destruida. Algunos movimientos son:
- Monedas locales como sustituto al dólar estadounidense que es la moneda de curso legal en el país: (http://www.redsuchitoto.com/)
- Bancos comunitarios organizados por movimientos comunitarios
- Mercados de intercambios de semillas criollas


Sin embargo, hay un tema que aunque es contraproducente, se basa en la tecnología para crear redes de usuarios. Las pandillas en El Salvador son un movimiento social que comprende en su mayoría a jóvenes, con una población que podría llegar a 100,000 miembros (casi un 2% de la población). Uno de sus éxitos en los últimos años ha sido el uso de redes sociales y de telefonía celular para la ejecución de actividades delictivas. ¿Nefasto? Sin duda. Pero algunas de las características que valen la pena destacar son:
- Que a diferencia de otras organizaciones delictivas, existen prácticas de bienes comunes entre sus miembros.
- La alta organización y prevalencia de redes sociales y culturales a través del arte y las prácticas comunes.

Valdría la pena estudiar cómo algunas organizaciones cuyas identidades fuertes han desarrollado objetivos deseables por sus miembros (dejando afuera la delincuencia, los deseos de identificación en un grupo social, la cohesión, protección entre miembros, la protección de su comunidad, etc.) y el uso de la tecnología para el intercambio activo en comunidad.

6.9.13

Seriously

Una vez de chiquito adopté un gato callejero el cual duró con nosotros un corto tiempo. Él era cariñoso y apacible, pero tenía la terrible costumbre de abrir bolsas con basura en la calle y comérsela. Me acuerdo el día en el que me di cuenta de eso desde una ventana, impotente, mientras él hacía fiesta con comida podrida.

Es irónico, sin duda, volver a vivir esas experiencias ya de grande.