24.9.10

El hito

Hoy es un día especial: es mi graduación. Sin embargo, de repente no tiene tanto interés para mí. No soy alguien que disfruta las celebraciones relacionadas a un evento. Creo en celebrar el proceso y disfrutar el resultado, más que pensar en "culminar un proceso". Estoy sin embargo, listo para dejar atrás los mejores años de mi vida; no obstante, a la vez creo que puedo superarlos. Por eso me despido a mí mismo con algo que ya había escrito para Campo Pagado, que va muy bien al punto:

El más largo viaje siempre inicia con un paso, ¿verdad? Dentro de una visión sistémica de nuestra realidad, hablar de inicios y finales es como hallarle tres pies al gato. Hablar de espacios, lugares, líneas, puntos, demuestra nuestra necesidad de referenciarnos dentro de la vastedad del mundo en el que vivimos; de nuestra facilidad para perdernos dentro de nuestras acciones, nuestras palabras, o nuestros pensamientos. Porque sin un punto de partida, no existirían metas adónde llegar, ni logros por alcanzar. No tendríamos objetivos por cumplir, expectativas por llenar, necesidades por satisfacer; sueños por cumplir, vida por vivir.

Sin embargo, por muy loable que sea la idea de referenciar nuestras vidas dentro de un campo de acción finito, muchas veces es esa misma la mayor limitación que nos aqueja. Limita nuestra imaginación, nuestra visión, nuestra acción. Especialmente cuando sabemos que dentro de sistemas abiertos al medio, referirse al final de un sistema da igual que referirse al inicio de otro. Conocer los límites de nuestras capacidades es un equivalente a rendirnos frente a aquellos mejores a nosotros, mientras que delimitar nuestros roles es cuestión de reconocer no solamente que nuestras acciones afectan a los demás, sino que necesitamos de insumos por parte de otros para iniciar nuestro camino.

Pensar en límites a nuestra acción significa medirnos, y restringirnos a un campo de acción dentro de un universo dinámico, del cual somos parte y dentro del cual participamos sin haberlo planificado ni pedido. Por tanto, referenciarnos dentro de un punto de la realidad indica que somos conscientes de nosotros mismos, de nuestras capacidades, nuestros deseos y nuestros objetivos. Somos testigos de las necesidades del mundo, por tanto de las nuestras, y mientras nos convencemos a nosotros mismos sobre nuestra capacidad para cumplir con la satisfacción de ellas, nos desplazamos imaginariamente por el camino que nos llevará a lograrlo.

Es por eso que el inicio, más que un punto de partida, es un estado con un punto básico que describe nuestra posición, una dirección específica hacia un objetivo bien definido, y una magnitud medida en nuestra motivación y capacidad para la conclusión de nuestra empresa. Claro está, que este vector más parece estar relacionado con su componente de raízcuadradademenosuno. Es por eso que el viaje más largo, para aquel que está destinado a llegar a su fin, inicia con su mente cruzando la meta incluso antes de iniciar la marcha.
 
 

En fin, si al inicio del camino me hubieran dicho lo que iba a resultar de todo esto, hubiera sido más fácil. Claro, para los que no comprendemos la incertidumbre del futuro, no nos sirve de nada (he ahí por qué no creo en la planeación). Por tanto, bendigo a Dios por ser el P y el NP de mi vida.

2 comentarios :

Fernando Rivera dijo...

Entendiendo n como el número de observaciones y p como la probabilidad de ocurrencia del evento, np entonces será la media de una distribución binomial.
O son modelos de ADP?

Snipe dijo...

Es esto: http://es.wikipedia.org/wiki/Clases_de_complejidad_P_y_NP