16.8.10

La historia musical absolverá a King Flyp

Si pudiera resumir mi experiencia musical de los últimos diez años en una frase, sería probablemente "dime cómo cantas, y te diré de dónde eres". Sin embargo, en un país como El Salvador, la identidad musical parece ser un tema tan confuso como su cultura misma, lo cual lo hace uno de los lugares más peculiares del mundo: un lugar con un acento lingüístico de miscibilidad máxima, con ritmos tomados prestados de prácticamente cualquier lugar, y con raíces socio-culturales que aparecieron de la nada durante los últimos 300 años para convertirnos en lo que ahora somos. En este paraíso cosmopolita donde cualquiera es capaz a simple vista de distinguir lo que no es, su gente logró distinguirlo una vez más, en la expresión artística de un niño de dieciocho años, conocido como King Flyp. Gracioso es, el cómo miles y miles de personas parecen haber hecho notar rápidamente, y en voz unánime, su voto del "no ser" hacia el tremendo "éxito" de Abandonado. Mientras todo sucedía, muchos se preguntaron: ¿Qué es lo que King Flyp no era? Nadie parecía saberlo, pero todos parecieron estar de acuerdo en ello.

Puesto en otros términos, evitar notar el significado real de los insultos contenidos en la mayor parte de los más de 16 000 comentarios hasta la fecha en vídeo de Abandonado, es el equivalente de si la Asamblea Legislativa hubiera recibido 16 000 cartas de desaprobación por la lectura obligatoria de la Biblia en las escuelas (lo cual dudo que haya sucedido). La explosión viral del vídeo responde, claro está, a la comicidad de su contenido y sus letras, entre las que figuran:
"La vitamina, la aspirina, la pinicilina [sic] (...)".
"Te busco en la casa, en la oficina, también en la casa de la vecina (...)"
El día en el que me mandaron el link del vídeo y lo escuché, mi primera reacción fue la de "¡al fin, alguien con talento!", pero frente a la respuesta incrédula de todos mis amigos que me mandaban el link con el objetivo de reírse conmigo —de él—, nunca tuve la oportunidad de explicar mis razones por las que creo que King Flyp es justamente lo que la música de nuestro medio musical necesitaba. Claro, a la fecha en la que escribo esto, parecería que su ciclo como fenómeno ha terminado, y no porque deje de ser famoso, sino porque ha sido absorbido por los medios de comunicación, y está siendo transformado en un producto más digerible para el público. Un producto cada vez menos "salvadoreño", lejos de lo que inicialmente despertó el interés de las personas. Como sea, la pregunta nunca fue respondida: ¿por qué King Flyp causa tanta gracia?

La primera vez que tuve una grabadora en mis manos, no escuché mi voz dos veces: la odié
Mi experiencia me apunta a creer que bajo el gran fenómeno mediático, se encuentra subyacente un fenómeno cultural. Como primera impresión, el vocabulario, gestos y articulación de King Flyp describen fuertemente a una persona de extractos sociales pobres. Sin embargo, parecería que en el momento en el que su producción musical comenzaba a darse a conocer de forma local, ni siquiera las personas cercanas a él se relacionaban con su música, a pesar de ser a) de un estilo musical de gusto popular, b) con contenido relacionado a vivencias del medio y c) cantado por una persona del medio. Suficientemente irónica es la casualidad de que estas mismas razones son las que le hicieron famoso, gracias a que decenas o cientos de miles de usuarios del internet fueron capaces de reconocer instantáneamente estas cualidades.

La inversión de papeles en la identificación cultural dentro de dos sectores sociales diferentes, hacen de este un caso muy peculiar en el cual un músico gana reconocimiento por su música. Tomen los casos de tres famosos artistas sudaméricanos que se lanzaron a la fama en condiciones aparentemente similares: Wendy Sulca, Delfín y la Tigresa de Oriente. Aunque el modo en el que llegan a ser reconocidos por medio del uso de las redes sociales y bajo el cinismo de su público es similar, estos artistas se diferencian por ya haber gozado de cierto apoyo local a su música. Porque siendo honestos, ¿quién en su sano juicio pediría a una televisora que le haga un vídeo musical, si no va a tener a nadie quien le guste? Pues King Flyp, por supuesto.

Hay que admitirlo: King Flyp no fue el primero
Una de las principales críticas que el joven ha recibido se relacionan con el uso de pistas musicales de otros músicos del mismo género; gracioso me parece el hecho de que ese comentario sea hecho para un estilo musical que nació de la cultural del remix, como diría Lawrence Lessig. Esto me lleva a mi segundo ejemplo: el riddim. La música en Jamaica nació en una medio que se basaba en dos puntos fundamentales: la copia descarada de estilos musicales extranjeros, y la apropiación cultural del resultado, fuera cual fuera este. Así, el primer producto cultural después de su independencia en 1962 fue el ska, un estilo musical basado en el boogie-woogie y el mento, un estilo tradicional de la isla, todo esto dos años después, en 1964.*

Desde esa época hasta la década de los años 70, hizo uso de pistas para el desarrollo de variaciones basadas en la improvisación vocal, dando lugar al toasting, estilo precursor de literalmente cientos de géneros musicales, entre los cuales figuran el hip-hop y la electrónica. Hasta la fecha, el toasting es un estilo tan arraigado en la cultura del dancehall y raggamuffin, al punto de que existen discos enteros con un solo riddim utilizado por varios artistas para crear su ritmo. Es gracioso pensar, sin embargo, cómo un niño de San Francisco Gotera parece entender mejor que muchos otros "músicos" la escuela para la creatividad.


Yo nunca tuve beibi, y nunca me dejaron abandonado
Algo más que la cultura jamaiquina parecía entender, es que el nuevo modelo de "música tradicional" no necesariamente sigue en un cien por ciento la tendencia instrumental o incluso melódica de un lugar. Mientras que existen tradiciones que permite tener músicos como Nusrat Fateh Ali Khan manteniendo una tradición musical durante años, puede haber pequeños que bastardicen la música de su cultura misma, como Badmarsh & Shri o Asian Dub Foundation, que aunque se limitan a tomar poco de su herencia musical, se dedican a hablar sobre su realidad cultural: Naya zindagi, naya jeevan, para muchos inmigrantes cuya descendencia mantuvo indicios de su pasado cultural. En nuestro caso, la música se desliga de no solamente la herencia musical, sino del entorno cultural, convirtiéndolo en un producto relativamente vacío en términos de identificación con el medio. Si bien existen indicios de ese mismo fenómeno en países como Holanda, donde un buen porcentaje de la música producida es en habla inglesa, esto es porque busca identificarse comercialmente con los consumidores anglosajones, como un bien cultural de exportación. Cuando uno escucha letras en la radio con la que es posible identificarse, existe un gancho. Hagamos una prueba:
- "Nunca has comido chorizos de Cojute, nunca has puteado al cobrador del bus (...)"
- "Y ahora el chato se dirige con su pacito vacilón, hacia la puerta del cielo, farmacéutico y veloz (...) "

El rock en español de la década de los años 90 en El Salvador se desarrolló en un entorno musical de la región en la que existió un revival de la música con contenido cultural propio. Por ejemplo, México tuvo a La Ingrata, mientras que nosotros tuvimos a Juan el sobado. A pesar del gran éxito de esta música "para la gente", la música se alejó de este concepto, para tener ahora en nuestro país principalmente bandas de indie/post rock y de covers en inglés para el nuevo adulto contemporáneo que creció en la década de los 90. quizá King Flyp apareció en la década equivocada, después de todo, pues su música que habla de "beibis", de "poner tienditas" y de "andar con las chicas de hoy" ya no tiene lugar dentro de una sociedad que afirma nunca haber utilizado la palabra "beibi", comprado en una tienda, o haber "andado" con nadie.

"My lyrics, they gotta be deep? Nope, they gotta  be real"
 King Flyp no es el primer artista con mala voz en subirse a un escenario en el país: es el más reciente de muchos. Tampoco es el primer artista odiado en la historia. De hecho, comenté un par de veces en los grupos de Facebook sobre cómo King Flyp me recuerda a la historia de Yellowman, un negro albino que conquistó el corazón de los jamaicanos. Hay que mencionar que así como los salvadoreños silenciosamente discriminan los rasgos físicos indígenas de la cual desciende King Flyp, los jamaicanos discriminan a las personas albinas. Sin embargo, a pesar de esto, Yellowman se convirtió en un ícono del dancehall gracias a su perseverancia, llegando a ser el primer artista de Jamaica en firmar un contrato con una disquera en los EE. UU. No es porque fuera el mejor toaster de su momento, sino porque aprovechó las oportunidades que vinieron a su puerta. Será que hay que admitir que no es necesariamente el más talentoso el que va a triunfar, sino el que da a su público lo que quiere escuchar.

Conclusión, porque esto ya se me hizo largo
Ahora, una recapitulación de ideas: primero, que los salvadoreños se escuchan a sí mismos cuando escuchan a King Flyp, y aunque parecería no gustarle a muchos de entrada, su actitud frente a las críticas y habilidad para crear ritmos interesantes con sus rimas se han ganado poco a poco a sus detractores;

además, que el reggaetón está basado en un género musical que se apoya del remix de pistas musicales para la composición de nuevas canciones. Los artistas lo saben, y por eso ninguno de los artistas dueños de las pistas puede tener la solvencia moral para criticar a King Flyp por su buen uso de las pistas para la creación de canciones con contenido original. Si fuera así, que alguien me explique por qué hay cantantes hoy en día que se basan en riddims para sus composiciones, no solamente en el ámbito el dancehall, sino también para el reggaetón. Si quieren una prueba de lo que digo, acá está: Pista 1 (Sean Paul y Ce'cile), Pista 2 (Ivy Queen). Es gracias a la remezcla de sonidos e ideas que la cultura progresa, pero así como en Jamaica, India o Pakistán, la identidad musical es la que le da un verdadero valor cultural, más que las características melódicas o rítmicas;

lo cual me lleva a mi último punto: creo fielmente que King Flyp no va a ser lo mismo si se desarrolla dejando a un lado el concepto que lo hizo famoso. Si bien su música tiene el potencial para mejorar y pulirse, el verdadero valor agregado es que cante sobre su realidad. Así como Eminem, Yellowman o Lady Sovereign han sido criticados fuertemente en algún punto por sus creaciones y el contenido de sus letras, la realidad de la que hablan es real, y no un concepto que imita a nadie más. Porque honestamente, nadie necesita ver a King Flyp con carros rápidos y mujeres buenas. Él tiene un mensaje sobre la vida dura en El Salvador, y no tiene por qué avergonzarse de ella. Tiene que darla a conocer.


*Aunque la primera grabación de ska data de 1956 (Theo Beckforrd, Easy Snappin'), 1964 vio el nacimiento del género como un estandarte de la recién formada cultura jamaiquina gracias a Millie Small y su atención a nivel internacional.

7 comentarios :

Nancy dijo...

Muy interesante tu post.
Concuerdo con algunas cosas que planteas.

Hunnapuh Xbalanque dijo...

Definitivamente me gustó el post.

Felicitaciones!

Snipe dijo...

¡Muchas gracias!

Trace dijo...

¡Bravo Snipe! Creo que le diste en el blanco a todo este fenómeno de KF, y ojalá él tenga la suerte de, como decís vos, tomar las oportunidades que vengan, pero a la vez seguir honesto con su música que es igual a ser honesto con sigo mismo.

Elisa Hernández dijo...

Me gusta la manera en la que has analizado toda la situación, así, fuera de críticas y eso. Concuerdo mucho con que King Flyp será famoso solo y solo si no se le aparta de su contexto actual.
Muy bien, Skippy =)

Soy Salvadoreño dijo...

A pesar de los largo del post y que al leerlo senti partes bien a lo "American Psycho" me parece el mejor post sobre KF de los que he leido.

Excelente.

Anónimo dijo...

Me parece un post muy bien argumentado y coincidimos en muchos puntos-.