Cuando se encuentre en el tumulto de personas, aléjese de forma prudencial; relájese, respire y observe.
Ahora pregúntese qué rayos hacía ahí en primera instancia.
Por supuesto, la respuesta es generalmente impactante y desanimadora, pero así es la vida de todos modos.
21.2.10
Suscribirse a:
Comentarios de la entrada (Atom)
0 comentarios:
Publicar un comentario