31.5.07

Intelectualizing skateboarding

Recuerdo cuando patinar era todo por la ilusión. El ver a mis compañeros ir por los pasillos del colegio era suficiente para emocionarme, oír los pop de las colas, y el sonido sobre la cerámica de los rodos... yo no sabía nada sobre el skate, y la ignorancia era mi felicidad. Podía imaginarme los trucos de la forma más increíble, y desear tales proezas era lo que más quería en el mundo. Pero después...

...después, fue cuando llegó el vicio. Ver vídeos, leer revistas y ver a los demás patinar, me hizo aprender montón sobre mis expectativas. Allí, al aprender sobre trucos y demás cosas me concentraba en lograr metas, y me motivaba cada vez más.

Después de eso, logré comprar mi primer tabla de skate. Aprendí sobre la constancia, y el dolor. Después de aprender sobre primeros auxilios, aprendí sobre cosas que nunca debía volver a hacer, y cosas que simplemente tenía que intentar de nuevo. Pero claro, la dificultad aumentaba cada vez más. Me concentraba en ver a los que sí podían y aplicarlo por mi propia cuenta.

Sin embargo, después aprendí sobre física y el movimiento de cuerpos. Aplicaba la primera ley de Newton para mejorar mi manual, utilizaba los principios de caída libre para definir el movimiento parabólico de un ollie saltando un par de gradas; busqué las constantes de elasticidad de la madera de mi tabla y analizaba las cargas para definir la resistencia de mi tabla a esfuerzos de flexión. Todo con tal de mejorar mi estilo, lograr los trucos, lo que fuera.

Claro, después utilizaba conceptos más extraños, como los de situaciones físicas no idealizadas, la curva de aprendizaje y métodos probabilísticos para definir por qué no giraba mi kickflip del modo correcto, me auto analizaba para entender por qué no tenía ganas de patinar ciertos días, por qué no era lo mismo que antes. Entrenaba en gimnasio varias horas a la semana para mejorar mi condición física, aprendí paradas de manos para lograr el yo-yo plant. Pero saben...

Años después, salgo a patinar un rato, y puedo vivir la sensación, como si fuera la primera vez. Lo único que tuve que hacer fue relajarme, y ver un par de vídeos de skate. La sinestesia que las imágenes generan en mí con el olor a la grasa de los baleros, me recuerdan a ese deseo que tenía por patinar de hace más de 5 años. Lo único que tenía que hacer era salir un rato, y simplemente patinar. Sentir como si el ruido de la tabla rodando fuera inexistente; escuchar únicamente los pops y flicks de la skate. En efecto, me tomó mucho tiempo para descubrir que es la simplicidad, y no la ignorancia, la que me hace feliz.

5 comentarios :

Isidora dijo...

De puro ver un skate, me da la sensación de que me voy a caer.

Saludos!

[Shein] dijo...

Mis capacidades de equilibrio me impiden subirme a un Skate. Me caigo apenas me subo. >.<
Felicidades por ello.
Con la bicicleta me basta y me sobra.

Saludos.

Michael dijo...
Este comentario ha sido eliminado por el autor.
Michael dijo...

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Anónimo dijo...

Hola, por cuestiones del destino encontré este blog y me gusto mucho este del skate, es algo que a mi tambien me costó entender. El disfrutar el simple hecho de patinar sin pensar en que tanto sabes, solo patinar y patinar, felicidades, yo tambien volvi a la patineta despues de muchos años y me gusta mas y mas aunque apenas aprenda de nuevo.