1.1.07

"Luz amarilla" en nuestro camino al año nuevo

[Una pasiva madrugada, bajo un leve efecto de Whisky y escuchando al maestro T. Monk]

Dedicado a tres personas que extrañaremos, a las personas que están en desconcierto, asombro y tristeza, pero especialmente a alguien a quien jamás olvidaré, quien me ayudó muchas veces a estudiar a pocas horas de distancia de los exámenes, a una de las personas más positivas que he conocido, una luchadora, una verdadera ingeniero. Nunca olvidaré tus palabras de aliento, Johanna. Te debo esto y más.
Pues para ayer tenía planeado un post bastante feliz. A pesar que este año me la pasé preocupado, desocupado, existencialista, ermitaño, complicado y aturdido en su mayoría, ha sido una grata experiencia para mi vida. Estaba escribiendo mis propósitos de año nuevo, una lista de "jamás volver a..." y un par de cosas más. Pero lo que en esta última semana sucedió, ha hecho que mi mente fluya por otro curso. Pero bueno, no era excusa para dejar de exteriorizar mis pensamientos, especialmente cuando otros necesitan palabras de aliento, así que comienzo:

El inicio de un año nuevo no tiene nada de especial, es como un "bip" digital, un "click" de reloj, o un simple chasquido de dedos. Digamos que hablando grandezas, en nuestro lenguaje especial podríamos definir tal instante como:
Sea f(x) la función de tiempo en la que x es la fecha en el calendario, el momento justo de año nuevo se define como:




Pero claro, en lenguaje de la gente, es un punto especial de nuestro camino en la vida, en el que tenemos la oportunidad de fingir que todo un capítulo de nuestro existir ha terminado, y que podemos corregir mucho de nuestras vidas. El año nuevo es el punto en el que muchos deciden cambiar estilo de vida, se proponen nuevas metas, y deciden hacer las cosas de la mejor manera. Creo que yo también pensé lo mismo, cuando tomaba mi vida como capítulos que pueden ser cerrados con la seguridad de que algo más vendrá. Muchas veces podemos pensar en nuestra vida actual y dejar los cambios para "el otro año", para "más adelante". Me recuerda a una hsitoria que "alguien" me contó, que mientras estaba vendiendo, un día se encontró con un tipo difícil de convencer en la venta, y que le dijo:
Pues no compraré lo que me vendés, porque mi idea es que siempre que veo un bus lleno, tengo la certeza de que el siguiente vendrá vacío.
Pero la certeza de que eso sea así nos lleva a ser personas idealistas y creyentes en el destino. O simplemente nos convierte en conformistas, atenidos a un futuro incierto. Lo difícil es que creo que muchos hemos aprendido la lección de una forma muy dura, porque posiblemente alguna de esas veces no estaremos para ver el otro bus llegar. La vida es muy engañosa e impredecible, un momento gozás de la juventud y vida, el siguiente puede que lo perdás todo =[

Pero eso no es un desaliento, en lo absoluto. Tenemos que pensar en que la vida es contínua, dinámica, impredecible, un reto para seguir disfrutando. Muchas veces el mejor modo de disfrutarla, no es "desperdiciarla paseándose por la acera cuando puedes ir a esquivar carros a media calle". Pero tampoco podemos vivir nuestra vida con el temor de lo que sucederá en el futuro, y pues, las cosas suceden, los accidentes en nuestras vidas están a la vuelta de la esquina, y en cada paso que damos, veo semáforos en amarillo, recordándonos que no hay nada seguro. El momento para proponernos cambios y metas es AHORA, En cada momento. Nuestra paz interior y nuestra fe serán lo que nos hará salir adelante.

Este semáforo es la imagen real de lo que sucedió. El corazón de muchos ha sido destrozado, y estamos juntos en el dolor. Pero no puedo dejar de ver fijamente, esa luz amarilla que nos recuerda que sea como sea, muchas veces el riesgo (el vivir día a día) debe ser tomado, y que la esperanza en nuestras vidas no puede ser dejada atrás.

Esta historia me dejó un impacto profundo en mi vida, porque aprendí que muchos pueden hablar de muerte, pero otros pueden hablar de vida. Depende de nosotros.
Un giorno Domenico Savio (uno dei primi ragazzini che raccolse don Bosco) stava giocando a pallone nel cortile. Don Bosco lo chiamò e gli chiese a bruciapelo: "Se venisse un angelo e ti dicesse che fra qualche ora tu dovrai morire, che cosa faresti, Domenico?". E lui rispose tranquillo: "Continuerei a giocare". Savio morì intorno ai 14 anni o giù di lì.

[Perdonen mi italiano, creo que dice algo como:]
Una mañana Domingo Savio (uno de los principales alumnos de don Bosco) estaba jugando pelota en el patio. Don Bosco lo llamó y le preguntó muy directamente: "¿Si viniera un ángel y te dijera que en cualquier momento vas a morir, qué harías, Domingo?". Él le respondió tranquilamente: "Seguiría jugando". Savio murió alrededor de los 14 años de edad.
Definitivamente, la luz amarilla no es motivo para dejar de jugar, especialmente si el juego es la solución de problemas. La incertidumbre del futuro, de si el siguiente año será completamente un éxito, o de lo que nos espera a la vuelta de la esquina, no son motivos para dejar de intentarlo. Por tanto, hay que jugárselo todo al máximo.

Feliz año nuevo.

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